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Soy mujer, tengo 40 años y quiero estar contigo

November 4, 2020

TENGO 40 AÑOS Y QUIERO ESTAR CONTIGO,

¿Te suena? Hace poco estaba con un amiga, desde hace unos meses separada, hablando de las relaciones, de cómo tras superar la ruptura de una pareja de casi toda la vida te apetece, necesitas, sentir de nuevo el… llámalo amor, pasión o ilusión, pero ahora la experiencia te hace querer recibirlo de otra manera, llegando incluso a preferir vivir momentos e instantes intensos, bonitos y puntuales antes que comenzar de nuevo una relación que suponga una convivencia.

En estos últimos años han cambiado las prioridades en las mujeres, los modos de pensar, los tipos de relaciones que mantienen. Para bien o para mal estamos sufriendo un cambio de mentalidad, de principios y valores, donde el “CARPE DIEM” pesa cada vez más, donde diariamente se nos recuerda que la vida es breve y que tenemos que disfrutarla con cabeza, pero disfrutarla al fin y al cabo. Un cambio de mentalidad donde ya no compensa en ningún ámbito mantener una pareja que ha perdido su fuerza, aunque es bien cierto que los hijos siguen siendo uno de los motivos por los que las mujeres desenamoradas muchas veces se aferran a mantener sus matrimonios rotos.

Una vez el matrimonio se rompe y la relación ya no es lo que era, toca afrontar la realidad. ¿Y qué hago yo ahora con mi vida? es la pregunta más repetida en estas situaciones y en función de lo equilibrada que la vida fuera hasta ese momento, será más fácil o más difícil de recomponer. Por ejemplo, si en nuestra anterior relación lo compartíamos todo con nuestra pareja: amigos, hobbies, vivienda,… es evidente que uno saldrá perdiendo y tendrá que adaptarse a unos nuevos hábitos y escenarios (nuevo gimnasio, nuevas amistades,…) mientras el otro seguirá manteniendo parte de su zona de confort. Si somos la parte que sale perdiendo, poco a poco debemos volver a recuperar nuestra vida social. Es necesario y muy recomendable.

Últimamente destacan dos tendencias comportamentales marcadas y totalmente opuestas; la primera es recurrir a viejas amistades e incluso a amores pasados; nos da seguridad recurrir a personas que en su momento fueron importantes en nuestra vida y con las que nos sentíamos queridas. Por el contrario, la segunda es poner nuestro empeño en conocer personas nuevas, tanto a nivel físico como a nivel digital, buscando que nos aporten “aire” nuevo.

Respecto a nuestra vida en pareja, la urgencia en “retomarla” va a depender de nuestra personalidad. Habrá mujeres menos independientes que necesitarán rápidamente iniciar una relación y otras que no tendrán prisa alguna.

Una vez superada la barrera de los cuarenta, las mujeres que salen de una relación de varios años donde la llama del amor se apagó algún tiempo atrás, se vuelven mucho más exigentes. Pero, ¿por qué? ¿Cuál es el motivo?

  • Por un lado, están en un momento de su vida en el que ya no son unas niñas y ven que se enfrentan poco a poco hacia una madurez cronológica.
  • Y por otro lado, probablemente sus hijos se están haciendo ya mayores y en ese caso cierren un ciclo donde la prioridad ha sido en todo momento sus “pequeños”, sacrificándose, en sentido literal, ellas.

Por eso, este tipo de mujeres ahora, ¿qué es lo que quieren?:

  • Tiempo para ellas.
  • Retomar hobbies.
  • Volver a cuidar su parte más sensual, sentirse mujeres de nuevo.
  • Recuperar amistades, pasar tiempo con sus amigas.
  • Una pareja que las haga sentir femeninas y con quien compartir confidencias, momentos,… pero que les deje cierto espacio.
  • Tener cierta libertad a la hora de tomar decisiones para hacer cosas que les motivan y/o les gustan.

Pero, ¿cómo encaja esto a la hora de comenzar una nueva relación sentimental tradicional? Lamentablemente, en la mayoría de los casos, encaja mal. Por supuesto, existe la necesidad de tener a una persona a nuestro lado pero, ¿con qué grado de intensidad? ¿A costa de qué? Estas son dos preguntas que hacen pensar mucho a las mujeres que se encuentran en esta situación.

¿Cómo piensan las mujeres de hoy en día?

En otro día viendo una comedia romántica, la protagonista decía que no quería más de siete citas con el mismo hombre porque en ese momento se perdía el “encanto”. Yo, personalmente, lo considero extremo pero la filosofía que hay detrás de esa expresión es muy clara; cada vez necesitamos menos estabilidad y sí más ilusión y magia. De hecho, en la mayoría de los casos, por no decir siempre, no nos importa sacrificar una en pro de las otras.

A pesar de que esta forma de pensar algo más “liberal” es cada vez más habitual en la mujer, sigue entrando en conflicto con uno de los miedos más poderosos de la humanidad; el miedo a la soledad, a envejecer solas. Es por ello que, probablemente, llegue un momento en el que aún sabiendo muy bien lo que son las relaciones, los ciclos de las mismas y el riesgo que puede haber, se decidan a dar el paso de comenzar de nuevo una relación estable.

Por supuesto, siempre hay excepciones y matrimonios que se aman con locura y perduran durante toda la vida pero, en nuestros días, la realidad nos dice que no todo el mundo tiene esa suerte.

¿Te sientes identificada o tienes amigas así? Me gustaría saber tu punto de vista.