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Quién creó las maldiciones

Los romanos, etruscos y helenos practicaban de forma frecuente esta clase de maldición. Los helenos tenían en la edad heroica unos curas destacables llamados aretaeos, esto es, ‘malditos’.

En el reciente segundo volumen sobre Jesús de Nazaret, Benedicto XVI arguye que es un fallo culpar a todo el pueblo judío por su muerte. Aquí, el creador muestra las causas de este poco afortunado fallo, y la interpretación del artículo de Mateo.

Según el Evangelio de Mateo, a lo largo del juicio de Jesús, los judíos pronunciaron una oración que, sin saberlo, marcó la historia y el destino del pueblo judío en su relación con los cristianos: “ ! ¡Que su sangre caiga sobre nosotros y sobre nuestros hijos!” (Mt 27,25). Este grito fué interpretado durante los siglos como una maldición que el pueblo judío se impuso a sí mismo, responsabilizándose de la desaparición de Jesús.

– Dios maldecirá a los que te maldigan.

El Señor se ocupará de realizar justicia. Absolutamente nadie que se atreva a dañar a uno de sus hijos va a quedar impune.

) De qué manera entender si fuí maldecido o encantado

Una señal con la que tenemos la posibilidad de detectar que fuimos maldecidos es mediante las pesadillas recurrentes, en tanto que los sueños nos alertan de que hay energías negativas a lo que nos rodea.

) Otro indicio son las propias formas de proceder negativas, por servirnos de un ejemplo, regresar a un mal hábito que hemos descuidado, esto se origina por que nuestra intención es baja.

¿Pero las maldiciones hay o son solo un cuento?

) A conocer. Nos chifla poner cada cosa en su lugar. Las maldiciones no las ideamos los gitanos. Las maldiciones son cosa de los gadchés (payos) y hay desde el momento en que la raza humana cruzó las fronteras de la prehistoria. En el Museo Arqueológico de Atenas, puedes observar una vieja maldición griega redactada en una hoja de plomo 400 años antes del nacimiento de Jesucristo. Se han anunciado cientos y cientos de libros y también indagaciones sobre este accionar particular de los humanos. Y la historia exhibe, o eso semeja, que las maldiciones no solo prosiguen estando, sino se ven sus efectos malévolos.

Examiné la lista de las maldiciones mucho más conocidas o de mayor encontronazo en la sociedad y quedé impresionado. Ciertos afirman que la maldición mucho más conocida de la historia fue la lanzada por Jacques de Molay, el último Enorme Maestre de los Templarios, contra Felipe IV de Francia y contra el Papa Clemente V. Desde la hoguera, en el siglo XIV, el popular Templario deseó por la desaparición de los dos individuos y las mayores desgracias para sus familias. Ciertamente, en el espacio de un año fallecieron el Rey y el Papa y después, de manera desconcertante pero inmediata, fallecieron los tres hijos del Rey, lo que significó la extinción de una dinastía que duró mucho más de 300 años. Y el pobre Jacques de Molay no era gitano. Era un gadcho fundamental.

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