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Qué señales te envía tu cuerpo que no está escuchando

Tenemos la posibilidad de tener cefalea, mal de espalda, rigidez en el cuello… o sentirnos mareados, sin aliento… Todos estos signos son convidaciones a parar, tomar un reposo y ver nuestro cuerpo para considerarnos a nosotros. un cambio para el bien de nuestra salud.

“ESCUCHA LAS SEÑALES DE NUESTRO CUERPO”

Nuestro cuerpo manda señales de alarma en el momento en que está sobrecargado. Hay que escucharlo para no enfermarse.

Las conmuevas como fuentes de autoconocimiento: explota tus «bajones» para ver en ti

Quizás hay algo de íra tras este «cansancio» por el hecho de que sientes que alguien no te respeta bastante? ¿O tristeza por el hecho de que sabes que la relación que acabó hace meses no se reanudará pues tú lo decidiste? La tristeza es una emoción espléndida pues actúa como una «escoba». De manera frecuente sentimos esto en el momento en que la culpa o el resentimiento que pudimos haber sentido hacia algo o alguien fué «barrido».

¿Tu mal humor verdaderamente hay que a la degradación que sintió tu compañero de trabajo por el enfado del jefe enfrente de todos, o es asco, rechazo por la situación que se crea en la oficina?

Aquí te comentamos 4 señales que te manda el cuerpo de que no andas bien anímicamente y que es hora de llevar a cabo algo sobre esto, toma el control de lo que te aqueja:

Pero no hace aparición como una molestia, un mal que desaparece con un fácil masaje. El mal de cuello por tensión tiende a ser intensísimo y hace aparición durante 2 a 3 días, incrementando en intensidad si no se agrede a tiempo. La rigidez se siente en la base del cráneo justo en la unión con la primera vértebra cervical.

  • Contrariedad para perdonar

  • Insatisfacción

  • Desprecio

  • Resentimiento juntado

Sostener la cabeza en perfectas condiciones asimismo es otra vez.

Cuello. Las experiencias desapacibles en la región del cuello simbolizan la carga del resentimiento que sentimos hacia otra gente o el conflicto con nuestras deficiencias. El cuello duele en el momento en que no tenemos la posibilidad de perdonar a alguien o aun a nosotros.

Reconsidera tu actitud hacia ti y hacia el resto. La multitud de manera frecuente no desea ofenderte. Y no andas obligado a realizar tus esperanzas estrictas y el cuerpo te lo afirma. Sé mucho más amable con el planeta y aprende a perdonar. Asimismo es esencial meditar mucho más de manera frecuente en las cosas que te agradan. Quizás le interese leer «El hábito de ofenderse» y «Explorando la imperfección»

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