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Que hay que evitar para leer la Biblia

4 fallos al leer la Biblia Fallo 1: Leer de forma continua, de principio a fin. La Biblia no es un solo libro que empiezas a leer desde el comienzo. Fallo 2: Interpretar por su cuenta. Fallo 3: Olvidar que es la Palabra de Dios. Fallo 4: Déjalo para después. NOTA:

Ansiedad local

No son solo los inconvenientes masivos los que tienen la posibilidad de ocasionar preocupación. Me percato de que existen muchas causas para la ansiedad en mi vida, así sea preocuparme por mis hijos y su porvenir, la salud de mis amigos o inconvenientes en el trabajo. El temor puede mostrarse en cualquier sitio y cualquier ocasión. Estoy tan agradecida de que la Biblia esté llena de versículos para batallar la ansiedad y el temor.

Me incita leer que los enormes héroes de nuestra fe han luchado contra la ansiedad. Elijah escapó con temor tras su victoria más esencial. Moisés tenía bastante temor de llevar a cabo lo que Dios le solicitaba, y Gedeón se ocultó de sus contrincantes en el momento en que Dios lo llamó. No obstante, en estas situaciones, Dios se aproximó a cada uno para fortalecerlos y animarlos. Les prometió que estaría con ellos y los apoyaría en lo que hacían.

Fallo: No leer el artículo lo bastante

En ocasiones leemos la Biblia y mencionamos que no sacamos nada de ella. El inconveniente, no obstante, no es con la Biblia, sino más bien con nosotros. Dios jamás le prometió a absolutamente nadie que aprendería todo cuanto precisa entender con únicamente una lectura superficial de unos pocos versículos o un libro. Las Escrituras nos llaman a meditar y entrenar las verdades contenidas en la Palabra de Dios, de forma continua (Josué 1:8; Salmo 1:2, 119:97). Más allá de que leer un libro terminado al unísono es una práctica buena y útil, debemos añadir que leer múltiples ocasiones al unísono es preferible. Lo que consideramos que es preciso la primera oportunidad que leemos un pasaje puede pulirse en el momento en que volvemos a él constantemente (cf. Proverbios 18:17). Los reyes de Israel debían copiar la palabra de Dios y después estudiarla constantemente (Deuteronomio 17:18-20).

En vez de correr de forma rápida de un libro a otro, intente saturarse con un libro de la Biblia, aprendiéndolo de principio a fin, y después prosiga adelante. Lea exactamente el mismo capítulo constantemente en el lapso de unas unas semanas, haciéndolo con múltiples traducciones fiables mientras que deja que el artículo capture sus pensamientos. Entonces, el tema central se hace visible (Salmo 119:15-16), y la emoción empieza conforme empieza a ver cosas que jamás vio en el artículo. La Biblia no fue redactada a fin de que tengamos la posibilidad cumplir de manera rápida nuestra misión devocional día tras día; fue escrito para ser digerido y también interiorizado mientras que dejamos que el Espíritu nos convierta.

Detallar un tiempo definido

Es realmente útil detallar un tiempo para leer la Biblia. Un instante increíble es temprano en la mañana, antes que empieze todo el ajetreo y el bullicio del día. Otros instantes probables son a lo largo del almuerzo o antes de acostarse. Tener un tiempo planificado nos asiste a rememorar leer la Palabra y también integrar este hábito a nuestra rutina día tras día.

Es posible que hayamos leído la Biblia desordenadamente, leyendo un pasaje aquí y una sección allí. Pero una aceptable estrategia para leer la Palabra de manera regular y perseverancia es leerla sucesivamente, capítulo por capítulo y libro por libro. Conque no debemos elegir qué leer toda vez que abrimos la Biblia. Al ojearlo de cabo a rabo, comenzaremos a conocer qué consistente es la Biblia.

Leer sin llevar a cabo las cuestiones primordiales.

Bastante gente no se hacen las cuestiones apropiadas que se tienen que realizar al leer la Biblia, sino miran la Palabra en vez de leerla, utilizando anteojos que les dan en alguna congregación o denominación.

Permítanme argumentar con el próximo ejemplo que observamos bastante en América Latina:

• Localizar hábitos de adoración que estén arraigados en el lenguaje bíblico.

Las iglesias que practican una liturgia formal extraen sus órdenes de adoración de forma directa del artículo bíblico. Si una iglesia ritual no es para ti, considera localizar una oración histórica fundamentada en el lenguaje bíblico. Imprima esta oración y colóquela en su mesa a la noche o en su cafetera, y adquiera el hábito de rezar estas expresiones. Vea de qué manera las expresiones de las Escrituras tienen la posibilidad de ofrecerle forma en el momento en que las lee como una oración (o una canción) en vez de un tema de estudio.

En el momento en que nuestro interés en las Escrituras degenera, tenemos la posibilidad de tener nuestros amigos para aproximarnos a la Palabra de Dios para nosotros. Reúnete con personas distintas a ti, las que están al principio de su sendero de fe y las que llevan sesenta años leyendo la Biblia; esos sin entrenamiento bíblico formal y esos con educación de seminario; los que vienen de distintas tradiciones cristianas; esos que vienen de distintas etnias y distintas zonas de todo el mundo. No charles, solo escucha. ¿De qué manera te alumbran las Escrituras en el momento en que las escuchas desde la visión de tus amigos?

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