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Qué dice Isaías 12 2

2 Hete aquí, Dios es mi salvación; Confiaré y no temeré, pues mi fuerza y ​​mi cántico es Jah, Jehová, quien fué mi salvación.

La ansiedad es impredecible. Un minuto andas bien. Y al siguiente, andas teniendo una explosión de caos sensible y mental desgastante. Tomas una respiración profunda. Cierras los ojos. Practicas las respuestas físicas que has aprendido que te alivian en el momento en que te agrede la ansiedad. Pero la ansiedad no solamente nos perjudica físicamente. Se apropia de todo.

Por esa razón debemos asociar nuestras respuestas físicas con verdades espirituales que nos asistan a cambiar nuestro enfoque. Nuestra cabeza debe conseguir reposo. La Biblia nos asiste a recalibrar y aliviar nuestros corazones.

Piensa

Afirma Isaías: “Hete aquí, Dios vino a salvarme, en Él confiaré y no temeré”. Que enorme seguridad la de Isaías, ya que el Señor es su fuerza, su canto y el que le da la victoria. La seguridad del profeta está en el Señor y sabe que el único que salva es Dios. El pueblo de Israel vio en el momento en que salieron de Egipto y Dios abrió el Mar Colorado frente sus ojos a fin de que pasaran secos y todo el ejército de Faraón fuera destruido; Noé vio en el momento en que edificó el arca y él y su familia no se ahogaron. Esa seguridad le llegó a Rahab la ramera en el momento en que resguardó a los espías de Dios a fin de que no fuesen asesinados, y ellos prometieron cuidarla a ella ahora su familia el día que Jericó fuera tomada. Ella confió en sus expresiones, Dios era su cobijo seguro y lo supo en el momento en que todo el muro cayó y ella y su familia fueron salvados y protegidos. Pablo vio en el momento en que naufragó el barco al que iba y confió en las expresiones del ángel que le mencionó que absolutamente nadie moriría y que ese día se salvarían 276 personas. ¿Dios es nuestra salvación? Si es de esta forma es por el hecho de que comprendemos que la salvación debe ver con la eternidad y ningún miedo puede dominarnos en el momento en que Él anda con nosotros. Dios es nuestra seguridad. Si nuestro corazón está seguro en él, es pues nos ha colmado de su paz, y ninguna otra paz es persistente, ni excede nuestro comprensión, ni está sobre todas y cada una de las situaciones. Frente a las adversidades de el día de hoy, ¿dónde has estado poniendo tu seguridad?

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