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Cuál es la diferencia entre filosofía y magia

La filosofía es la ciencia que se hace cargo de estudiar los argumentos primordiales de la presencia humana, intentando encontrar ofrecer contestación a las inquietudes del hombre. En contraste a la magia y la religión, la filosofía busca respuestas racionales, y lo realiza con estudios no experimentales, con lo que se distingue de la ciencia.

«La moralidad de este hechizo cambia mi refugio, en el momento en que Dios emplea mi lógica para realizar un viaje…» David Bowie.

Un hechizo es solo un lenguaje utilizado adecuadamente para hacer y editar realidades; una situación adecuada, con la palabra indicada en un ritmo, tono y armonía acompasados con el ademán y los colores que desarrollan tal congruencia que forman un símbolo (Mónada, afirmaría el pensador Wilhelm Leibnitz) y este símbolo hace y amplía o crea una exclusiva conciencia. Comentando de hechizos, no es al azar que en inglés empleemos “to deletrear una palabra” y “to publicar un hechizo”, esto es, “to deletrear una palabra” o “publicar un hechizo” en exactamente la misma gramática, y es además de esto no es al azar que esta palabra (gramática) proceda de la palabra Grimor, viejos libros de conjuros que no eran mucho más que libros para estudiar a llevar a cabo magia; o sea, usar con maestría el lenguaje y sus símbolos para expandir o producir novedosa conciencia y de esta manera editar y hacer realidades.

Imaginación, magia y ciencia

No obstante, aquí se nos une un factor que se encontraba ausente y algo descuidado por el creador de El reencantamiento de todo el mundo: la imaginación. En verdad, el historiador y pensador rumano proporciona una atrayente visión sobre la magia -que bien puede representar un término que condensa la actitud derivada y caracteristica de la conciencia participativa de Berman- en su relación con la ciencia donde el imaginario es central. «La magia y la ciencia representan en último término pretensiones imaginarias; y el paso de una sociedad dominada por la magia a una sociedad dominada por la ciencia se enseña, primeramente, por un cambio en el imaginario». De esta manera, el paso de una conciencia participativa a una conciencia científico-enajenada y al reves puede realmente bien abordarse desde este extenso y también atrayente campo del imaginario.

La imaginación media la relación entre magia y ciencia. – twittearlo

Géneros de magia

Comúnmente se distinguen distintas tradiciones de supuesta magia, según su naturaleza y la cuenta ética o ética de sus acciones. De esta forma, por servirnos de un ejemplo, se habitúa charlar de magia «blanca» en el momento en que sus objetivos son bien premeditados, y de magia «negra» en la situacion totalmente contrario. Además, se tienen la posibilidad de distinguir las próximas “formas” mágicas:

  • Adivinación. Como su nombre señala, es magia usada para adivinar el futuro o ver lo que comunmente no se observa. Su símbolo clásico es la bola de cristal: un aparato en el que en teoría se podían ver imágenes del futuro, o de lo que pasaba en otra lugar de este mundo. Asimismo es común la utilización de cartas (como el tarot), la lectura de la palma de la mano y otros teóricos métodos que interpretan pistas del futuro hacia el presente.
  • Nigromancia. Hablamos de magia que trata con los fallecidos y el inframundo, así sea reviviendo personas, invocando espíritus o haciendo ritos que necesitan unas partes de cadáveres. Se asocia con los fallecidos vivientes, la pestilencia, la hechicería y las artes del demonio.
  • Piromancia. Este es el nombre que se le da a la magia del fuego: aquella que en teoría es dominada por quienes establecen un pacto con este elemento, para dominarlo al manejo de su intención. Los piromantes no solo podían -en teoría- dirigir el fuego, sino más bien asimismo generarlo espontáneamente.
  • Magia sexual. Fundamentada en la cuenta del sexo como una práctica sagrada y vigorosa, esta tradición asigna habilidades mágicas a los fluidos anatómicos, algunas posiciones o prácticas eróticas y intenta ocasionar el cariño y la pasión a intención entre los humanos.
  • La invocación. En este género de prácticas mágicas se usan rituales para convocar o atraer al chato real entidades demoníacas, sobrenaturales o místicas, que de otra manera no podrían entorpecer con la verdad. En lugar de eso, o exactamente como condición a fin de que volviesen a su plan frecuente, los invocadores solicitaban favores o demandaban la utilización de sus poderes. Una versión vieja y oriental representa al genio atrapado en una lámpara mágica, que concederá tres deseos a quien la libere.
  • Taumaturgia. Entendida como la magia que convierte o crea la materia, puede comprenderse como predecesora de la alquimia. Los lanzadores de hechizos tienen la posibilidad de editar materiales en otros a intención, o hacerlos manifestarse de la nada, y asimismo tienen la posibilidad de dar algunos obsequios a elementos concretos, como reliquias. Este es la situacion del supuesto beato cáliz, que purificaba rápidamente todo cuanto en él se vertía.
  • El mal de ojo. Una de las maneras de magia mucho más populares y recurrentes, consistente en la oportunidad de hechizar a otros o herirlos con solo una observación, singularmente en el momento en que es fruto de la envidia. Para esto, es frecuente (aún actualmente) la utilización de amuletos protectores, como el azabache o la semilla de peonía, más que nada en los recién nacidos.

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–Para comenzar, ¿qué relaciones logramos hallar entre performance y filosofía?

–naKh: Pondré ciertos looks en el juego para procurarlo. Hace aparición aquí un pensador que, si bien su mención puede ser algo obvia, es prácticamente ineludible: Nietzsche. Y, en este sentido, de qué forma lo lee Pierre Klossowski, por servirnos de un ejemplo, en lo que se refiere al vínculo que allí descubre entre el ademán y la iniciativa súbita, ponderando una sabiduría fundamentada en criterios físicos. Entonces, mucho más de cerca, como lo lee la filósofa Marie Bardet, en el libro Meditar com o Movimento, editado por Cactus, donde hay un acercamiento entre danza, performance y filosofía. Hay una atrayente conexión entre los movimientos físicos y el pensamiento, la danza que aparece del ademán y la risa como inherentes al pensamiento, una danza menos profesional que interespecífica («cabrioles», como afirmarían Hocquenghem y Schérer en El Alma Atómica). una actividad que desde un inicio conecta al pensador con la actuación, como es el ritmo, puesto que cada término tiene la posibilidad de tener un carácter rítmico, entonces está la rima conceptual, el salto, los pliegues y también implicaciones, los silencios, y todo aparece de ahí. en un haz conjuntivo: pensamiento, poesía, danza, intervención corporativa, aun como acto mágico, la magia como primera necesidad, redacta Reynaldo Jiménez en su artículo homónimo del libro Nosotros los hechiceros, relacionando danza, magia, poesía, performance. Estos semejan una primera nota.

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