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Cómo se llama el poder de leer la mente

Espec√≠ficamente, la lectura de la cabeza se conoce en psicolog√≠a como ¬ęmentalizaci√≥n¬Ľ, y se interpreta como la aptitud de capturar pistas de accionar para entender lo que un individuo est√° pensando y no diciendo, por servirnos de un ejemplo, en el momento en que es sarc√°stico o enga√Īa, como se se√Īala en el producto anunciado por

En el momento en que observamos a una madre viendo a su bebé, no es bien difícil imaginar lo que está pensando. Tampoco, en condiciones normales, nos va a ser bien difícil estar prácticamente seguros de lo que va a pensar un hombre al que se le apunta con un arma. Por norma general, los humanos mayores por lo general son razonablemente eficientes para entender otras psiques.

La inclinaci√≥n natural a ‚Äúleer la cabeza del resto‚ÄĚ nos asiste a entender el accionar del resto, a anticiparnos a √©l ahora coordinarlo de forma congruente con nuestro accionar. Nos asiste a ordenar el planeta ahora vivir en √©l, pero esta aptitud no la contamos al l√≠mite desde el instante en que nacemos: la evoluci√≥n de la entendimiento del ni√Īo sobre la cabeza del resto est√° relacionada con el avance infantil. avance neuronal, y paralelamente con la socializaci√≥n.

En 1978, estudiosos vanguardistas como Premack y Wuoodruf procuraron probar que los chimpanc√©s pod√≠an comprender la cabeza humana. En la experiencia de estos estudiosos con un chimpanc√© en su laboratorio (o sea, en contacto frecuente con humanos), le ense√Īaron un v√≠deo en el que se ve√≠a a uno de sus manipuladores, encerrado en una jaula, tratando coger un pl√°tano que, en un caso, colgaba sobre el techo de la jaula, y en otro se encontraba en el suelo, pero siempre y en todo momento fuera del alcance de la persona enjaulada. La persona dispon√≠a de instrumentos para lograr su prop√≥sito: un taburete para subirse, un bast√≥n que pod√≠a manipularse por medio de los barrotes, etc√©tera. En el instante en que el humano comenzaba la acci√≥n instrumental directa que pod√≠a llevarlo a su prop√≥sito, los experimentadores fijaban la imagen y daban a conocer al chimpanc√© 2 fotograf√≠as, una de ellas con la soluci√≥n adecuada (que, en la situacion de los pl√°tanos fuera de la jaula, mostraba la imagen del humano sosteniendo un palo largo y tirando de √©l entre los barrotes para entrar a la fruta). La chimpanc√© Sarah acert√≥ 21 de 24 ocasiones.

Lectura de la cabeza

Impresionantemente, los estudios sobre ¬ęlectura de la cabeza¬Ľ tardaron a√Īos en efectuarse. Evidentemente, esto no es sencillo. Primero, pues no comprendemos totalmente nuestro cerebro. Seguidamente, por el hecho de que no tenemos la posibilidad de tomarlo a la r√°pida, puesto que es especial y arriesgado. Aqu√≠ es donde entran las t√©cnicas de neuroimagen mucho m√°s modernas. Entre las mucho m√°s prometedoras est√° la resonancia imantada servible, o fMRI. Esencialmente radica en medir el flu√≠do sangu√≠neo, que es, de una forma que no comprendemos totalmente (si bien todos se animan a evaluar), una manera de ver d√≥nde se encuentra mucho m√°s activo el cerebro. Esto, de alguna forma, est√° conectado con lo que pensamos, por poner un ejemplo. De esta forma, los estudiosos que vienen haciendo un trabajo en este campo procuran relacionar estos flujos con el pensamiento que nos encontramos teniendo. Espec√≠ficamente, con im√°genes.

Hasta la actualidad se han logrado desenlaces incre√≠bles. Adem√°s de esto, √ļltimamente pudimos ver una optimizaci√≥n incre√≠ble en estos desenlaces merced al trabajo para llevar a cabo mucho m√°s eficaz el algoritmo que vuelve a construir las im√°genes. Este es un punto vital por el hecho de que el sistema no se habla verdaderamente de leer la imagen del cerebro. Como ense√Īamos, la PC interpreta la ¬ęactividad¬Ľ cerebral y la traduce en im√°genes. ¬ŅQue im√°genes? Como no se tienen la posibilidad de tomar de forma directa del cerebro, el algoritmo se hace cargo de crear una cantidad enorme de otras im√°genes digitales. De esta manera, trata de reconstruir una imagen desde lo que interpreta como la imagen original. Como tenemos la posibilidad de sospechar, es un sistema algo complejo, pero que da enormes desenlaces. Hasta la actualidad, el algoritmo es con la capacidad de reconstruir muy precisamente la imagen de las cartas presentadas a los sujetos de investigaci√≥n.

El lenguaje no verbal puede proveer mucho más información que las expresiones

No debes ser un Jedi para leer la cabeza. Tampoco es requisito concentrarnos y regentar nuestra mirada de forma exclusiva al rostro que disponemos enfrente. Hay que ir mucho m√°s all√≠ y agrandar el foco para fijarse en el cuerpo, la voz, los movimientos de la persona…

David Matsumoto, instructor de la Facultad Estatal de San Francisco, se encuentra dentro de los mayores especialistas en este asunto. En su libro Comunicación no verbal. Ciencia y Apps nos proporciona información sobre de qué manera reforzar en los hábitos no verbales para entender los pensamientos, motivaciones, personalidades y también pretenciones de la gente.

Representaciones de representaciones y Teoría de la Cabeza

El desempe√Īo de esta aptitud humana necesita el manejo de misi√≥n-representaciones. Estas misi√≥n-representaciones o ‚Äúrepresentaciones anidadas‚ÄĚ nos dejar√≠an comprender enunciados como: ‚ÄúPienso que t√ļ consideras que deseo ir al cine‚ÄĚ. En un inicio, empiezas en un nivel b√°sico para interpretar a la gente (por servirnos de un ejemplo, ¬ęPienso que sabes¬Ľ). Desde este nivel b√°sico, la dificultad incrementa hasta conjuntar un n√ļmero impreciso de representaciones dentro en otras representaciones.

Levemente fruncido los labios

Sutilmente fruncido los labios es un adem√°n que se√Īala que tu interlocutor no est√° en concordancia. Cuanto mucho m√°s profundo, mayor el conflicto.

Los labios fruncidos significan que la persona formó un pensamiento opuesto a eso que dicen o se hace.

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