Saltar al contenido
Inicio » Cómo sanarse a sí mismo

Cómo sanarse a sí mismo

Si deseas sanar lesiones sentimentales, precisas: Parar de pensar como una víctima. En vez de continuar culpando a el resto de nuestras desgracias, es preferible responsabilizarse de nuestra felicidad desde este momento. No reprimas lo que sientes. Aprende a perdonar. Piensa en el presente.

Producto escrito por Tomas Elorriaga

1.- DISPUESTAS A CAMBIAR O CANSADO DE SUFRIR.

Curarnos a nosotros

En el momento en que charlamos de curarnos a nosotros, no hablamos solo a la medicina. La palabra «curación» supone volverse terminado en todos y cada uno de los puntos de la vida. Hablamos a la curación del cuerpo, la cabeza y el alma. La curación radica en remover la patología. ¿Qué es la patología sino más bien un estado de «insatisfacción», de incomodidad? Posiblemente nos hallemos físicamente incómodos gracias a múltiples condiciones médicas. Posiblemente nos hallemos mentalmente incómodos gracias a los inconvenientes que encaramos en el trabajo, en la vivienda, en nuestra red social oa nivel sensible y psicológico.

Logramos hallar que espiritualmente nos encontramos en movimiento por el hecho de que hay temas que aún no hemos resuelto relacionados con nuestra alma y el Constructor, nuestro propósito en la vida y lo que ocurre tras la desaparición, lo que trae incomodidad a nuestra alma. En consecuencia, para curarnos a nosotros, requerimos usar técnicas para remover la «insatisfacción» a fin de que no nos inquietemos física, mental y espiritualmente.

Siéntate en una situación cómoda y concéntrate en tu respiración.

No es requisito cambiar el ritmo de la respiración, solo prestar atención al período de inspiración y espiración. Despreocúpate, no cambies, solo sé siendo consciente de ello.

O sea estar “presente” y, a lo largo de los próximos minutos, olvidar esos pensamientos que siempre y en todo momento tienes en cabeza.

Nos puede contribuir a vivir diferentes fases para sanar lesiones

1º Admitir la herida como una parte de uno mismo: Admitir la herida significa mirarla, observarla con atención y entender que hay ocasiones a resuelven que forman parte de ella, de la experiencia humana. Este es el instante de meditar en sanar este daño. 2º Admitir que si temes o desapruebas, te haces daño a ti ahora el resto: La intención y resolución de sobrepasar el mal debe mejorarnos y llevarnos a la paciencia, la compasión y la entendimiento con nosotros. Si desarrollamos estas características, nos va a ayudar a sentir y alimentar el confort, superando el resentimiento y la agresión. 3º La transformación con la canalización del padecimiento es viable: Nuestros pensamientos, medites y hábitos nos benefician si bien necesita un esfuerzo continuo para llevar a cabo lo acertado frente a la herida. Podemos encontrar formas edificantes de percatarnos de las ventajas positivos que conseguimos de las vivencias dolorosas, dando paso al desarrollo de curación. Hablamos de cambiar las perspectivas oscuras para quitarlas de la cabeza y hacer la limpieza de las conmuevas destructoras. 4º Liberarse de la culpa y el rencor para conseguir sanidad a la herida: Nos ofrecemos cuenta que en el momento en que nos enfadamos con personas que se piensan responsables del daño provocado, logramos una liberación momentánea de ese rencor, pero al tiempo rascándonos todo el tiempo las lesiones. . Lo que verdaderamente nos asistencia es liberarnos de esta culpa y resentimiento, para ello es requisito perdonar. El perdón es un acto que se ejerce de manera fuerte de intención y es dependiente de nosotros liberarnos de algo que nos quita energía y calma. La madurez y el desarrollo personal son un desarrollo de compromiso por nuestra vida y por las consecuencias que nuestra forma de vivir tiene sobre el resto. Es un desarrollo dinámico, no preciso, sino más bien condicionado, en el que puedes seleccionar libremente de qué forma, por qué razón y para qué exactamente deseas vivir tu vida, pues la gente tienen profundos deseos de medrar y hallar respuestas positivas que les den sentido y confort. siendo. . sensible en su forma de ser y de vivir.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *